
Cuando llegué por primera vez a París a trabajar en el CNRS, fui puesto bajo la tutela (las órdenes) de Adrienne, la técnico de laboratorio que me enseñó las técnicas y métodos que necesitaba.
Ella hablaba francés y alemán (nacida en Alsacia) y yo castellano e inglés, pero nos entendíamos.
Tenía en mente el estereotipo de los españoles bajitos, delgados, muy morenos y de piel aceitunada. Todavía recuerdo su sorpresa y su comentario permanente "Se n'est pas possible, s'il ai le syndrome de Paul". En esos momentos no entendía nada, y menos aún qué quería decir con esa coletilla casi permanente.
Cuando aprendí francés y Adrienne estudiaba castellano (sin decirme nada) comprendí que su expresión hacía referencia a mis ojos azules, el color de los de Paul Newman.
Hoy he dejado de tener "Le syndrome de Paul", dommage!. Va por él y por Adrienne, que sé que estará sufriendo.
Saludos