
En estos días de vacaciones salgo a andar por aquello de mantener la línea, que para perderla el esfuerzo tiene que ser mayor. Y lo hago por ese nuevo y magnífico espacio que la Confederación Hidrográfica del Guadiana ha recuperado para los pacenses, el parque fluvial del Rivillas-Calamón. Seguirá magnífico mientras dependa de la confederación, así que espero que no se transfiera al ayuntamiento.

Decía que en estos paseos ves a mucha gente, observas sus comportamientos, e incluso escuchas retazos de sus conversaciones. Ayer mismo veía a un padre, joven de 30-35 años, que se agarraba al tallo de una bonita planta de flor violeta, pero imagino que de raíces tipo bulbo porque no pudo ser arrancada, pese a los esfuerzos de ese padre. Como el resultado fue negativo, su hijo, de unos 5 años, empezó a llorar e incluso ese padre recibió la recriminación de su pareja, y seguro que madre del niño, en estos términos: ¡ es sólo una flor, no la coges porque no quieres!. Y siguió.
A mí no se me ocurrió otra cosa que pararme y, dirigiéndome al niño, pero siendo escuchado por los padres, le dije que esa flor era un bien común del que todos podemos disfrutar y que si la arrancaban sólo la tendría él y unos días, mientras que si seguía allí, era para todos y podríamos verla todos los años cuando saliera. Que lo común requiere el cuidado de todos, que el beneficio llega a todos, pero requiere la renuncia a la propiedad individual.
Esos padres han perdido una oportunidad para educar a su hijo con un NO a tiempo y también han perdido una oportunidad para explicarle los beneficios de tener cosas comunes.
Os cuento esto para que opinemos sobre ello, común sobre individualidad, pero también sobre el NO como forma de educar, sobre y que anticipéis, si os atrevéis, si hice bien parándome a hablar con ellos y cuáles fueron las reacciones de los padres a mis palabras. No tuvieron desperdicio.

Decía que en estos paseos ves a mucha gente, observas sus comportamientos, e incluso escuchas retazos de sus conversaciones. Ayer mismo veía a un padre, joven de 30-35 años, que se agarraba al tallo de una bonita planta de flor violeta, pero imagino que de raíces tipo bulbo porque no pudo ser arrancada, pese a los esfuerzos de ese padre. Como el resultado fue negativo, su hijo, de unos 5 años, empezó a llorar e incluso ese padre recibió la recriminación de su pareja, y seguro que madre del niño, en estos términos: ¡ es sólo una flor, no la coges porque no quieres!. Y siguió.
A mí no se me ocurrió otra cosa que pararme y, dirigiéndome al niño, pero siendo escuchado por los padres, le dije que esa flor era un bien común del que todos podemos disfrutar y que si la arrancaban sólo la tendría él y unos días, mientras que si seguía allí, era para todos y podríamos verla todos los años cuando saliera. Que lo común requiere el cuidado de todos, que el beneficio llega a todos, pero requiere la renuncia a la propiedad individual.
Esos padres han perdido una oportunidad para educar a su hijo con un NO a tiempo y también han perdido una oportunidad para explicarle los beneficios de tener cosas comunes.
Os cuento esto para que opinemos sobre ello, común sobre individualidad, pero también sobre el NO como forma de educar, sobre y que anticipéis, si os atrevéis, si hice bien parándome a hablar con ellos y cuáles fueron las reacciones de los padres a mis palabras. No tuvieron desperdicio.