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lunes, 4 de enero de 2010

Caos circulatorio en Badajoz

Esta mañana hice lo que muchos, lo que tantos ciudadanos de Badajoz hacemos, pasar del transporte público y coger el coche. El día, lluvioso y con viento, invitaba a ello, y las prisas de las últimas compras acallaron las últimas dudas entre coger el autobús o el coche.


En cuanto me incorporé a Damián Téllez Lafuente me arrepentí de ello, el tráfico estaba pesado, lento y con un exceso de tensión que se notaba en los flojos de claxón, que lo hacían sonar sin pudor alguno. Los imbornales y desagües atascados de hojarasca y suciedad sin limpiar dejaban grandes balsas en la calzada que teníamos que esquivar sino queríamos duchar a algunos peatones (no todos pensamos que la gente viene duchada de casa), lo que dificultaba aún más el tráfico rodado.

Por fin llego al aparcamiento de la Memoria de Menacho, 20 minutos después y casi convencido de que no tomé la decisión adecuada. Y aún tarde otros 10 minutos en poder entrar porque estaba completo y otros 5 en encontrar una plaza libre para dejar el coche. Mi hija y su amigo ya me habían dejado, por lo que salí sólo con un esquema claro de qué buscar y dónde hacerlo, por lo que creía que podría llegar a tiempo a mi cita con unos amigos sobre las dos.

Qué lejos estaba yo de la realidad, conforme me acercaba al aparcamiento, cargado con mis paquetes de regalos, la realidad me abrumaba: el caos circulatorio era tremendo, coches, autobuses, taxis y casi todo vehículo de cuatro ruedas estaban parados sin apenas andar, con un ruido ensordecedor de claxon y sin un sólo agente que organizara aquello. Y tardé casi una hora en sacar el coche del aparcamiento, recorrer los 500 metros de la avenida de Huelva y enfilar para Fernando Calzadilla, apenas 700 metros en total. Y en ninguno de esos cruces había un agente local, a los que no ví en todo mi recorrido hasta casa.

Una ciudad con algo más del doble de parque de vehículos, con 40.000 habitantes más, pero con el esquema circulatorio y servicios públicos de transporte de hace más de 15 años. Eso es lo que votamos y eso es lo que tenemos.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Muerte y caos.

Dicen los físicos en su segundo principio de la termodinámica que tendemos al máximo desorden, al caos. Y que nuestro Universo en expansión (ley de Hubble) es sólo uno de las consecuencias de esa tendencia. Eso sí, es un proceso lento pero inexorable. Y que el caos está tan extendido porque no requiere gasto de energía, o dicho de otra manera, se llega sin hacer trabajo alguno, o mejor dicho, se llega a él sin hacer esfuerzo, simplemente dejando que llegue.

Y los sistemas biológicos trabajamos para salirnos de esa tendencia, de manera que necesitamos obtener energía para crear nuestras estructuras ordenadas, estos cuerpos maravillosos que son un derroche de orden y avanzado diseño. La vida sería, por tanto, una suerte de trabajo para realizar y diseñar estructuras ordenadas, organizadas, que sobreviven en un entorno caótico del que se aprovechan para sacarle lo mejor, su materia desordenada y su energía inútil.

Entonces, la muerte para estos sistemas biológicos no es más que dejar de realizar trabajo, dejar de obtener energía y que el caos se apodere del sistema. La muerte es volver a ceder todo aquello que cogimos al Universo para que el avance del caos continúe. Y nada más. No hay más.

O quizás sí, quizás el caos tenga reglas y Mandelbrot las descubrió. Y todo ello sin más, sin nada ni nadie más.

Conclusión, si el sistema se deteriora, si las fuerzas tienden a disgregarse y separarse, hay que hacer trabajo para obtener la energía necesaria para volver a ordenarlo. Y todo esto lo hago para que Rajoy tome nota en sus decisiones que dice que comunicará el martes. Y es que el "sistema" PP está que se rompe (¿veremos un partido ultraliberal con doña Esperanza?), con tendencia al caos ante la dejadez de su dirección. Y eso no es bueno porque la muerte acecha, la muerte de un político. Aunque en el caos también hay reglas.


PD: Y ya son 100 post. Aquello que empezó como una aventura se va consolidando gracias también, y sobre todo, a vuestra participación.