Y como sigo pensando que el ahorro de energía es cuestión de cambiar costumbres y optimizar recursos, y que esto activa la economía, pues en casa decidimos poner el doble acristalamiento para aislarnos de los cambios de temperatura y del ruido, que vivir en una calle peatonal llena de terrazas tiene sus desventajas. En fin, que pusimos mano a la obra, y cual administración pública transparente, llamamos a tres empresas, todas ellas recomendadas por conocidos, para que vinieran a medir las ventanas (5 estándar y una doble de terraza) y nos hicieran presupuesto, de manera que nos decidiéramos por la que más nos interesara, en este caso la más barata.masIVA y coincidente fue la respuesta, y no hablo de los precios, que no coincidían, y tampoco del tiempo que tardarían o les llevaría hacer el trabajo, no, hablo de que ninguno quería cobrar el IVA, y no sólo eso, además trataron de convencernos de la bondad de no hacerlo así. Los que me conocéis sabéis que lo de convencer mediante la palabra es parte de mí, por lo que nos enredamos de mala manera a debatir del tema.

Una de las empresas me insinuó lo raro que era, eso sí, sin llegar a decirme tonto. Sé que no le convencí, pero como era el que más caro "IVA" hasta sin IVA, lo dejé sin intentarlo más.
Otra de las empresas se quedó perplejo, lo escribo así porque en realidad no sé si es una empresa o un funcionario (me llamaba desde un número de un ente público) que fuera de su horario de servicio público (espero) se dedica al tema. El caso es que como era el presupuesto más barato, le digo que pa'lante y que, por supuesto con factura e IVA. ¡Media hora, que no pasó más de media hora desde que le dije que el trabajo me lo haría él!, y me llamó para decirme que había un error en el presupuesto, que sólo lo había hecho por 4 ventanas estándar y eran 5, lo que incrementaba el presupuesto. Increíble pero cierto, prefería perder un negocio a hacer una factura, o quizás es que jamás las ha hecho porque ni CIF tendría.
El trabajo se lo dimos a la tercera empresa, que fue la segunda en presupuesto, pero no sin antes tener que seguir escuchando las bondades de no hacer factura y lo barato que sale si el IVA no se incluye (exactamente un 18% menos). Insistí en lo caro que nos sale a todos, como sociedad, como estado, como costumbre, el no hacerlo. Por supuesto he ganado..., porque soy el que paga, pero no he convencido. Qué trabajo nos queda hacer en este campo, y aquí es verdaderamente difícil hacer pedagogía, que será lo que dirán aquellos que sólo querrían que nada cambie y no declarar sus ganancias.

