
Ella es Maribel Cerezo, Doctora en Bioquímica por la UEX. Hizo la tesis con nosotros y fue, hace dos años, premiada por el Programa L'Oreal-Unesco "Por las mujeres en la Ciencia". Y destacó que una de las razones por las que ella estaba haciendo investigación era algunos de sus profesores, entre los que me encuentro.
Y ella es Guadalupe Sabio, Doctora en Veterinaria por la UEX. Hizo la Tesis con nosotros y ha sido premiada esta año por el Programa L'Oreal-Unesco "Por las mujeres en la Ciencia". Os dejo con lo que ha declarado con motivo del premio.“Mi interés por la ciencia empezó cuando estudiaba en el Instituto San Fernando de Badajoz. Me encantaban las prácticas en el laboratorio y siempre me imaginaba descubriendo algo interesante. Nuestro profesor de química, José Luis Sabio, organizó un grupo de trabajo para aquellos que teníamos interés por la ciencia y durante el verano íbamos un par de horas al día a aprender a trabajar en un laboratorio. Cuando empecé mi carrera de Veterinaria tuve la suerte de conocer a uno de los profesores que más han influido en mi decisión, Francisco Centeno, el cual me animó a hacer la tesis y me transmitió la ilusión por investigar. Durante aquellos años conocí a mi marido, Alfonso Mora, que se encontraba haciendo la tesis, y que durante todos estos me ha motivado, enseñado y apoyado para que nunca pierda la fuerza ni la ilusión por la ciencia” .
Me emocioné y lloré como un tonto, pero me llena de orgullo y satisfacción haber contribuido a su formación.
Sólo dos extremeñas han sido premiadas en las 4 ediciones de este premio, y las dos han pasado por nuestro grupo de investigación y por nuestra formación. Por algo será.

Y me pregunto porqué, qué es ese algo, puesto que no somos reconocidos, ni se nos concede poder crear institutos universitarios de investigación alrededor de nuestra tarea investigadora, ni se nos promociona para participar en redes de investigación, ni se nos conceden contratos para reincorporar a estas investigadores premiadas, que tienen que seguir haciendo su labor fuera de la región.
Sólo hacemos nuestro trabajo de investigación y formación, pero crecer incorporando estos nuevos valores y otros, eso no se nos permite. Eso queda para los demás, para los que lo consiguen con otros méritos que nosotros no tenemos, para los que venden humo, para los que se publicitan en medios no científicos, para los que se venden en los despachos de consejerías donde probablemente no sepan qué es ciencia, o se asesoren por pseudocientíficos. Y así, muchos de nuestros jóvenes valores, valores de verdad, y que formamos en investigación, deben quedarse fuera de nuestra región para continuar.
A mí me queda el orgullo, grandísimo orgullo, de haberles enseñado lo poco que sé. Y me queda pedirles perdón por haber sido determinante en su decisión de hacer investigación, profesión ingrata, pero más en Extremadura. Y darles las gracias porque sus ejemplos también me reafirman en seguir pese a todo. Qué paradoja.
Besos para las dos, si leyerais esto. Os echo de menos.

