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viernes, 20 de noviembre de 2009

Por algo será...


Ella es Maribel Cerezo, Doctora en Bioquímica por la UEX. Hizo la tesis con nosotros y fue, hace dos años, premiada por el Programa L'Oreal-Unesco "Por las mujeres en la Ciencia". Y destacó que una de las razones por las que ella estaba haciendo investigación era algunos de sus profesores, entre los que me encuentro.

Y ella es Guadalupe Sabio, Doctora en Veterinaria por la UEX. Hizo la Tesis con nosotros y ha sido premiada esta año por el Programa L'Oreal-Unesco "Por las mujeres en la Ciencia". Os dejo con lo que ha declarado con motivo del premio.

“Mi interés por la ciencia empezó cuando estudiaba en el Instituto San Fernando de Badajoz. Me encantaban las prácticas en el laboratorio y siempre me imaginaba descubriendo algo interesante. Nuestro profesor de química, José Luis Sabio, organizó un grupo de trabajo para aquellos que teníamos interés por la ciencia y durante el verano íbamos un par de horas al día a aprender a trabajar en un laboratorio. Cuando empecé mi carrera de Veterinaria tuve la suerte de conocer a uno de los profesores que más han influido en mi decisión, Francisco Centeno, el cual me animó a hacer la tesis y me transmitió la ilusión por investigar. Durante aquellos años conocí a mi marido, Alfonso Mora, que se encontraba haciendo la tesis, y que durante todos estos me ha motivado, enseñado y apoyado para que nunca pierda la fuerza ni la ilusión por la ciencia” .

Me emocioné y lloré como un tonto, pero me llena de orgullo y satisfacción haber contribuido a su formación.

Sólo dos extremeñas han sido premiadas en las 4 ediciones de este premio, y las dos han pasado por nuestro grupo de investigación y por nuestra formación. Por algo será.
Y me pregunto porqué, qué es ese algo, puesto que no somos reconocidos, ni se nos concede poder crear institutos universitarios de investigación alrededor de nuestra tarea investigadora, ni se nos promociona para participar en redes de investigación, ni se nos conceden contratos para reincorporar a estas investigadores premiadas, que tienen que seguir haciendo su labor fuera de la región.

Sólo hacemos nuestro trabajo de investigación y formación, pero crecer incorporando estos nuevos valores y otros, eso no se nos permite. Eso queda para los demás, para los que lo consiguen con otros méritos que nosotros no tenemos, para los que venden humo, para los que se publicitan en medios no científicos, para los que se venden en los despachos de consejerías donde probablemente no sepan qué es ciencia, o se asesoren por pseudocientíficos. Y así, muchos de nuestros jóvenes valores, valores de verdad, y que formamos en investigación, deben quedarse fuera de nuestra región para continuar.

A mí me queda el orgullo, grandísimo orgullo, de haberles enseñado lo poco que sé. Y me queda pedirles perdón por haber sido determinante en su decisión de hacer investigación, profesión ingrata, pero más en Extremadura. Y darles las gracias porque sus ejemplos también me reafirman en seguir pese a todo. Qué paradoja.

Besos para las dos, si leyerais esto. Os echo de menos.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Sobre castigos y premios.

Siempre he intentado motivar a las personas de mi entorno, el laboral y el personal, a hacer aquello que creo que es lo mejor mediante incentivos positivos, es decir, mediante premios. Lo hago por convencimiento, ya que creo que la motivación y el aprendizaje es mucho más rápido y fácil mediante el estímulo que mediante la prohibición o el castigo.

Pero no tengo más remedio que rendirme a la evidencia de lo que espero sea una excepción. Me refiero a los resultados que la Dirección General de Tráfico está obteniendo en los últimos dos años con el carnet por puntos y el incremento de las penas y multas por infracciones. Es absolutamente espectacular, con descensos en las muertes y en los heridos graves de entre el 25 y 30 %.

Aunque fui bastante reticente y escéptico con las medidas y cambios que se adoptaron en su momento, no tengo más remedio que rendirme a la evidencia y admitir que en algunos casos es necesario acudir al castigo y la prohibición para obtener los resultados deseados.


En el otro extremo se encuentra el premiar a quién no tiene los méritos suficientes o carece de ellos. Es un acto mezquino, que crea ídolos de falsos valores y dudosos méritos, y que incitan a los demás a seguir sus pasos.

Este es el caso del Sr. Carlos Fabra Carreras, imputado por tráfico de influencias y fraude fiscal, y premiado por el partido de la gaviota a seguir presidiéndolo en Castellón.

Crean así un referente para los afiliados de su partido en el cuál mirarse, y que sabrán que para continuar en los puestos de dirección del partido necesitarán ser sospechosos de malas prácticas y cuantas más mejor.

Dos ejemplos muy diferentes de la aplicación excepcional del castigo y del premio. Los resultados del primero ya los conocemos y merecen la pena. Los resultados del segundo están por ver, pero de entrada da la impresión de que la corrupción es una opción para hacer política y ascender en el PP.

Saludos