
Ha sido un camino largo, que tengo que seguir haciendo, y que requiere voluntad. Pero es que la cirugía para salir de la obesidad mórbida que padecía no me convence. Y esto es duro, pero posible, aunque entiendo que la solución para otros sea el quirófano.
De todas formas, este mes me relajo con las cervecitas de mediodía y algún vino en las comidas, que ya llegará septiembre para seguir apretándome el cinturón.
Y si queréis encontrarme, ya tenéis mi recorrido