
Hace un año que os contaba una anécdota que hacía referencia a la igualdad de genero y cómo piensa la generación pasada y la futura.
Hoy os cuento otra anécdota referida a mi generación o casi (10 años más joven) y a mi ámbito, el universitario. El jueves llegué a la Junta de Facultad 5 minutos antes de la hora de la segunda convocatoria. Allí coincidimos 4 personas, una de ellas, antiguo alumno mío, acababa de ser padre y yo le felicité por ello y le pregunté cómo estaba su mujer y el bebé. Todo iba bien y había sido una niña, a lo que añadió que una pena porque tendría que seguir preparando su parcela solo.

No pude por menos que decirle, haciéndome el tonto, que si hubiera sido un niño nada cambiaría, que tendría que seguir haciéndolo solo porque los niños no están para trabajar una parcela. Me dijo que no le había entendido, que se refería a que una mujer no le ayudaría a preparar la parcela y su huerto.
No os sigo contando, pero basta que os diga que la Junta empezó tensa porque no me corté, pese a que los miembros de la Junta llegaban, en decirle qué pensaba de su comentario. Y es que
la Universidad es bastante desigual en cuestión de genero, y la Facultad de Veterinaria aún más si cabe.
Por eso, y por algunas cosas más, creo que la discriminación positiva es una herramienta absolutamente necesaria para avanzar y conseguir la igualdad de género.