
Esta mañana hice lo que muchos, lo que tantos ciudadanos de Badajoz hacemos, pasar del transporte público y coger el coche. El día, lluvioso y con viento, invitaba a ello, y las prisas de las últimas compras acallaron las últimas dudas entre coger el autobús o el coche.

En cuanto me incorporé a Damián Téllez Lafuente me arrepentí de ello, el tráfico estaba pesado, lento y con un exceso de tensión que se notaba en los flojos de claxón, que lo hacían sonar sin pudor alguno. Los imbornales y desagües atascados de hojarasca y suciedad sin limpiar dejaban grandes balsas en la calzada que teníamos que esquivar sino queríamos duchar a algunos peatones (no todos pensamos que la gente viene duchada de casa), lo que dificultaba aún más el tráfico rodado.

Por fin llego al aparcamiento de la Memoria de Menacho, 20 minutos después y casi convencido de que no tomé la decisión adecuada. Y aún tarde otros 10 minutos en poder entrar porque estaba completo y otros 5 en encontrar una plaza libre para dejar el coche. Mi hija y su amigo ya me habían dejado, por lo que salí sólo con un esquema claro de qué buscar y dónde hacerlo, por lo que creía que podría llegar a tiempo a mi cita con unos amigos sobre las dos.
Qué lejos estaba yo de la realidad, conforme me acercaba al aparcamiento, cargado con mis paquetes de regalos, la realidad me abrumaba: el caos circulatorio era tremendo, coches, autobuses, taxis y casi todo vehículo de cuatro ruedas estaban parados sin apenas andar, con un ruido ensordecedor de claxon y sin un sólo agente que organizara aquello. Y tardé casi una hora en sacar el coche del aparcamiento, recorrer los 500 metros de la avenida de Huelva y enfilar para Fernando Calzadilla, apenas 700 metros en total. Y en ninguno de esos cruces había un agente local, a los que no ví en todo mi recorrido hasta casa.
Una ciudad con algo más del doble de parque de vehículos, con 40.000 habitantes más, pero con el esquema circulatorio y servicios públicos de transporte de hace más de 15 años. Eso es lo que votamos y eso es lo que tenemos.